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10 sept. 2013

Que hacer en caso de atragantamiento en infantes #Monclova RT ‏@mvapediatra


Niños mayores de un año]

Debe tenderse al pequeño boca arriba, encima de una superficie rígida. Apoyando las manos una encima de la otra, entre el esternón y elombligo, se debe empujar varias veces en dirección al tórax. En niños mayores la maniobra puede realizarse como en los adultos. Es muy efectiva. La maniobra de Heimlich también es aconsejable en niños mayores de dos años.

Niños menores de un año]

Se desaconseja esta maniobra. En casos de ahogamiento se procederá sujetando al niño boca abajo e inclinado ligeramente hacia delante. Se sujetará la cabeza con el antebrazo y después propinarle varios golpes (con una fuerza proporcional al desarrollo del niño) entre los omóplatos o paletillas. Si a la sexta maniobra no respira se le dará la vuelta, se le apoyará sobre una superficie rígida y se presionará varias veces en el centro del tórax.

6 sept. 2013

OSTEOARTRITIS DE RODILLA Y DIAGNÓSTICO GENÉTICO

El conocimiento del ADN humano ha facilitado mucho el diagnóstico y el pronóstico de enfermedades de base genética. Este conocimiento ha permitido la identificación de variantes genéticas en los humanos, conocidos como polimorfismos genéticos, los que han sido asociados al riesgo de sufrir diferentes enfermedades, o bien, el riesgo de que la enfermedad progrese. Con esto se ha logrado diagnosticar y pronosticar tempranamente la enfermedad en cada persona.
La osteoartritis de rodilla es la enfermedad articular más común en el mundo, tiene un importante componente genético que influye, tanto en su desarrollo, como en su progresión.
Recientemente se han demostrado evidencias acerca del papel que los factores genéticos juegan en el riesgo y probabilidades de progresión de la enfermedad. Muchas investigaciones se han enfocado en el análisis de un solo gen, pero siendo una enfermedad poligénica (en la que muchos genes interactúan), dichos estudios son muy complejos en su interpretación y significado clínico.
Se ha demostrado que los factores genéticos pueden favorecer a la degeneración del cartílago articular. En diversos estudios de investigación se ha puesto en evidencia que la progresión de la enfermedad se hereda en alrededor del 60% de los casos.
El riesgo y el pronóstico de la osteoartritis de rodilla varían según el individuo. En pacientes que tienen un mismo grado de la enfermedad, algunos progresan rápidamente a una forma severa de la enfermedad (lo que limita las opciones de tratamiento y llegan a requerir prótesis), y otros cursan sin progresar durante muchos años.
Actualmente, aunque conocemos diversas características clínicas en los pacientes que influyen en el riesgo de padecer y la progresión de la enfermedad (edad, obesidad, enfermedades asociadas, entre otras), éstas se comportan en forma incierta. Las investigaciones recientes han demostrado que existen numerosos genes que favorecen un mayor o menor riesgo de padecer artrosis e incluso un mejor o peor pronóstico de la misma.
La osteoartritis de rodilla se diagnostica tomando en cuenta los síntomas, las limitaciones en la actividad y los hallazgos radiográficos en los pacientes; por lo que en la mayoría de los casos, cuando el paciente acude a recibir atención, la enfermedad ha progresado de tal manera que ocasiona intensas molestias y severos grados de incapacidad física, lo que limita las opciones de tratamiento.
Esto ha llevado a buscar formas de diagnóstico temprano y métodos que nos ayuden a predecir el riesgo de padecer la enfermedad y las posibilidades de progresión de la misma, lo que permite enfocarnos en modificar y controlar factores de riesgo asociados.
Esta metodología en desarrollo son los llamados modelos de predicción genética-clínica. La identificación de genes de susceptibilidad nos permitirá predecir la enfermedad basados en información clínica y genética. Tales predicciones serán la base para ofrecer medicina personalizada y prevención.
La próxima semana continuaré hablando sobre el mismo tema.
*Traumatólogo. Investigador y Profesor de Traumatología de la Facultad de Medicina de Torreón, UA de C.

5 abr. 2013

El consumo de más de 20 gramos de embutido al día aumenta la mortalidad


La relación entre consumo de carne y mortalidad no está todavía clara. Los factores para vivir más (dieta, pero también ejercicio, consumo de frutas, verduras, alcohol, tabaco…) son tantos que cada vez que se hace un estudio al respecto surgen las dudas de si se ha hecho bien. Pero el foco se cierra poco a poco. Un macroestudio observacional de 448.568 personas (hombres y mujeres) sin antecedentes de infarto, cáncer o ictus ha permitido delimitar más la situación. La conclusión más destacada es que limitar el consumo de carnes procesadas (salchichas, embutidos) a 20 gramos al día reduce la mortalidad un 3,3%. O, dicho al revés: quienes exceden esa ingesta tiene ese ligero riesgo de morir antes.
El trabajo siguió a los participantes reclutados en 23 centros de 10 países europeos (Francia, Italia, España, Holanda, Reino Unido, Grecia, Alemania, Suecia, Noruega y Dinamarca) durante una media de 10 años. En líneas generales, se fijaron tres variables: consumo de carne roja, de carne procesada y de carne blanca (pollo, pavo). Y se estableció la relación entre la dieta y la mortalidad. El trabajo se ha publicado en Biomedcentral.com, una revista digital en abierto.
Lo más complicado del estudio fue refinar los datos. Tradicionalmente, por ejemplo, se había asociado el consumo de carne, en general, con una mayor mortalidad. Pero los autores del estudio opinan ahora que esa conclusión era demasiado amplia. Para llegar hasta ella, se había comparado a grupos de personas que toman carne con vegetarianos, y esto introducía un factor de distorsión en los datos. Normalmente, los vegetarianos, debido a su inquietud por lo que comen, hacen una vida más sana: beben menos, fuman menos, hacen más ejercicio y están más delgados. En definitiva, se cuidan más, y eso hace que vivan más, aunque no se pueda atribuir ese hecho directamente a su dieta. Por el contrario, los hombres que comen más carne roja tienden a beber más, a fumar más, comen menos legumbres y frutas y hacen menos ejercicio. Todo eso les pasa factura, pero no se le puede echar la culpa a la carne.
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