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7 ago. 2012

Los lácteos en las diferentes etapas de la vida

Lácteos en la infancia La infancia es una etapa crucial para el desarrollo físico y mental. El cuerpo pasa por cambios extremos físicos durante los primeros años; implica el aumento marcado de la altura, es decir, procesos anabólicos en el tejido óseo y el crecimiento muscular, traducidos en una mayor demanda de energía y nutrimentos específicos.1 En el periodo comprendido entre los 9 a 24 meses de edad, los procesos alimentarios cambian rápidamente debido a la transición y adaptación del niño a la dieta familiar, en este periodo existe una gran vulnerabilidad para presentar deficiencias de nutrimentos. Extensos estudios documentan la frecuente deficiencia de Hierro en niños de 1 a 4 años de edad, así como bajo consumo de grasa, Zinc, Vitamina C y E. El nutrimento inorgánico más abundante en el cuerpo es el Calcio y dado que el “pico de masa ósea” se adquiere durante las primeras décadas de la vida, el control de la mineralización del hueso durante la etapa infantil supone una obligación ineludible para el profesional de la nutrición.2,3 Briefel y sus colaboradores, sugieren la inclusión correcta de lácteos desde la infancia para la prevención de obesidad y enfermedades cardiovasculares.4 Por otro lado, Fiorito encontró una reducción del riesgo de presentar cáncer en la adultez, con una ingestión adecuada de Vitamina D durante la niñez.5 Desde la vida intrauterina, en el período post-natal, e incluso en los primeros tres años de vida, el requerimiento de ácido docosahexaenoico (DHA) por parte del cerebro y de la retina es fundamental para la función posterior de ambos tejidos. El DHA es un ácido graso altamente insaturado que pertenece a familia de ácidos grasos poliinsaturados omega-3 de cadena larga. Participa en el desarrollo y función del sistema nervioso, en el órgano visual del feto y del recién nacido. Actualmente se puede encontrar adicionado en lácteos para tener un buen desarrollo cerebral. Lácteos en la adolescencia Investigaciones han demostrado que hoy en día el consumo de leche se ha sustituido por otras bebidas. Este hábito puede llevar a un inadecuado consumo de Calcio el cual afecta a varios segmentos de la población, en especial niños y adolescentes.4 Según el Centro Nacional para el Control de Enfermedades de la Juventud en su encuesta de vigilancia del comportamiento de riesgo encontró que sólo el 11% de las mujeres adolescentes y 23% de los hombres consumen sus 3 porciones de lácteos por día.7 Ford demostró que la ingestión de lácteos en niñas adolescentes asegura un consumo adecuado de Calcio incrementando también el consumo de vitaminas A y D, proteínas, Fósforo y Magnesio, obteniendo así los requerimientos necesarios para el desarrollo femenino.8 Durante esta etapa las mujeres adolescentes experimentan síntomas emocionales y físicos recurrentes durante su ciclo menstrual. El síndrome premenstrual está representado por tensión, irritabilidad, depresión, ansiedad, cambios de humor, distensión abdominal y sensibilidad en las mamas, entre otras. Existen estrategias alimentarias para disminuir los efectos del síndrome premenstrual como el aumento del consumo de lácteos, ya que el Calcio influye significativamente a solucionar esta condición. En un estudio se encontró que las pacientes que consumían regularmente leche, yoghurt y queso presentaban con menos frecuencia estos síntomas que las que tenían un consumo bajo.9 También en la adolescencia existen importantes cambios psicológicos, que pueden tener un impacto importante en las conductas alimentarias y la nutrición de estos pacientes.1 La orientación alimentaria disipará dudas y preocupaciones en cuanto a la ganancia de peso, ya que el Calcio ayuda a mantener un peso saludable y a controlar la cantidad de masa grasa.7 Lácteos en la adultez Está comprobado que al pasar de la adolescencia a la adultez el consumo de lácteos disminuye. Tan sólo el 53% de los hombres y 21% de las mujeres de 19 a 30 años consumen la cantidad requerida de Calcio.10 El 39% de los hombres y el 43% de las mujeres de 20 a 29 años consumen menos de 1 porción de lácteos por día.11 Existe evidencia de que el consumo de lácteos durante el embarazo disminuye el riesgo de desarrollar preeclampsia gracias a que el calcio puede reducir la sensibilidad vascular a agentes vasopresores, asimismo se observó una reducción significativa en la sensibilidad vascular a la angiotensina II después del adecuado consumo de calcio.12 Por otro lado, se ha comprobado que la deficiencia del Magnesio está asociada con depresión. Un consumo adecuado de este mineral puede ayudar con su prevención, aunque existen otros factores determinantes de esta enfermedad.13 Otra de las ventajas del consumo adecuado de lácteos, y por lo tanto de Calcio, es la regulación de la presión sanguínea. La dieta DASH (The Dietary Approaches to Stop Hypertension) ha demostrado que la combinación de una alimentación con verduras, frutas y lácteos bajos en grasa reduce efectivamente la presión sanguínea en pacientes con y sin hipertensión. Se cree que el Calcio disminuye la actividad del sistema renina-angiotensina, mejorando el balance sodio-potasio e inhibe la constricción de la célula vascular del músculo liso. el consumo de Calcio además de facilitar la pérdida de peso, mejora la sensibilidad a la insulina lo que también contribuye a la disminución de la presión sanguínea.14 Con lo anterior se evidencia la necesidad de la intervención nutricional para incrementar el consumo de lácteos en la adultez, donde se adquiere una responsabilidad de la propia alimentación. Nutrición y adultos mayores Se afirma que el envejecimiento poblacional en México se debe a la reducción de la tasa de fecundidad y mortalidad. Lo cual está generando un incremento de la población de los adultos mayores y una reducción de la población joven y en edad de trabajar.15 En esta etapa, uno de los mayores problemas presentes es la osteoporosis, asociada con la baja ingesta de calcio durante la vida, llamada “la enfermedad pediátrica con consecuencias geriátricas”.8 La pérdida gradual de la dentadura ocasiona problemas de masticación y por lo tanto puede disminuir el volumen de alimentos consumidos, ocasionando una alimentación de menor calidad. Los lácteos además de garantizar los requerimientos de calcio, mejoran el consumo de otros nutrimentos para disminuir el riesgo de desnutrición.16 La dieta completa es un pilar para que los adultos mayores se sientan más saludables, los mantiene activos durante más tiempo, los protege contra enfermedades y optimiza la velocidad de recuperación.1
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